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Ibiza es conocido como destino para sol, playa y fiestas, pero igual que las otras islas de los Baleares tiene también otro lado: un lado donde el amante de la naturaleza y la tranquilidad encuentra lo que busca. Esa parte está en el norte de Ibiza, en el municipio de San Juan Bautista o, en el idioma regional, Sant Joan de Labritja. Sólo tiene 5500 habitantes empadronados en un superficie de 121 km2, divididos sobre los pueblos de Sant Joan de Labritja, Sant Miguel de Balansat, Sant Vicent de sa Cala y Sant Llorenç de Balàfia. Estos pueblos muchas veces no son más que la iglesia parroquial y algunas calles estrechas alrededor. El pueblo más grande, Sant Miquel, tiene mil quinientos habitantes.

Es la parte más auténtica y virgen que tiene la isla y no vas a encontrar construcciones altas. Algunos residentes extranjeros han encontrado su paraíso particular aquí, viviendo en fincas restauradas entre granjeros y entre campos de frutales y almendros. Algo de turismo sí que hay, pero es a pequeña escala y no tiene que ver con la reputación que tiene Ibiza. En esta parte la fórmula del ‘agroturismo’ es popular, con granjas ecológicas restauradas y convertidos en pensiones, donde el huésped se encuentra rodeado de naturaleza y animales. En el puerto de Sant Miquel, la cala de Sant Vicent y sobre todo Portinatx hay hoteles y apartamentos para turistas.

Gran parte del municipio de San Juan está ocupado por la reserva natural Es Amunts, una zona con acantilados, calas rocosas, bosques densos y campos, formando juntos un ecosistema único. El amante de la naturaleza podrá practicar el senderismo o subir en su bicicleta y disfrutar de horas de silencio, de flora y de fauna. Para los interesados en historia, San Juan también tiene atracciones, como el santuario púnico Cove des Culleram, una cueva situada 150 metros por encima de la Cala de sant Vicente que ya estaba habitada en la prehistoria y usado como santuario en el siglo V y VI antes de Christo. Espectacular es la Cova d’En Marça, una cueva donde hoy en día puedes disfrutar de un espectáculo de luz y sonido pero que tiene una historia de más de cien mil años. Y también vale la pena el poblado Moro Balàfia, en Sant Llorenç. Siete viviendas rurales tradicionales y dos torres forman un conjunto que no ha cambiado desde hace casi mil años. Las torres eran el refugio para los campesinos cuando amenazaba otro ataque de piratas.

Calas

La costa norte de Ibiza es irregular, con muchas calas, longueras y rocas. Tres calas que merecen una visita son la Cala d’En Serra, la Cala Xarraca y la Cala Portinatx. La Cala s’En Serra tiene una playa de piedras y se llega sólo a pie. El agua suele estar cristalina y porque no es tan fácil llegar, no existe turismo de masas, ni en verano. Las vistas al entorno son inolvidables. La Cala Xarraca se encuentra un poco más cerca de las infraestructuras. El parking también está más cerca pero la última parte hay que ir andando. Es una cala cerrada con agua cristalina que es perfecta para bucear y para hacer esnórquel. La cala mas conocida es sin duda Cala Portinatx. Aquí sí hay hoteles, restaurantes y todo tipo de servicios para turistas, alrededor de una cala con agua no muy profunda. Se pueden hacer excursiones en barco y bucear, o solo sentarse en una terraza mirando el mar. Es un lugar ideal para familias con niños.