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Málaga es la capital de la provincia con el mismo nombre. Es la ciudad donde la mayoría de los visitantes llegan, cuando viajan a la Costa del sol con avión o transporte público. Málaga no es tan conocida por sus atracciones como otras capitales de Andalucía como Sevilla, Córdoba y Granada, pero su situación en la costa, su larga historia, su clima y su ambiente marchoso lo hacen una ciudad muy atractiva para visitar.

Málaga puede hacer gala de ser una de las ciudades más viejas de Europa.

Fue en el siglo VIII antes de Cristo cuando los fenicios se asentaron en una bahía de tierra fértil rodeada de montañas. Llamaron el asentamiento Malaka. En la época de los cartagineses y sobre todo en la época Romana el asentamiento creció hasta convertirse en una ciudad prospera. En el actual centro de Málaga aún se pueden encontrar restos de un teatro Romano. También en tiempos de los Moros Málaga fue una ciudad importante, el castillo Gibralfaro y la Alcazaba son vestigios de esa época. Después de la reconquista por los cristianos en 1487 se empezó a construir la catedral, un edificio que resalta porque la segunda torre nunca fue terminada.

Málaga ha sido muy dañado en varias guerras: la guerra de la independencia en el siglo XIX y la guerra civil en el siglo XX. Pero en los últimos 75 años la ciudad ha crecido rápido, sobre todo por el ‘boom’ del turismo en la Costa del Sol. Hoy en día es una ciudad para amantes de cultura, quienes pueden visitar el Museo Picasso, el Centro Pompidou Málaga o el Museo Carmen Thyssen. Y una ciudad para amantes de la gastronomía porque los vinos hechos en Málaga son de alta calidad y en las calles del casco antiguo hay incontables bares de tapas donde te regalan – según los costumbres Andaluces – una tapa con cada copa que pides.

Con sus más de 570.000 habitantes Málaga es hoy en día la sexta ciudad de España. Es una ciudad moderna con todas las facilidades y además un base ideal para excursiones a parajes en el interior, como los ‘Montes de Málaga’ o el ‘Caminito del Rey’.